Asalto y tiroteo en un colectivo en Buenos Aires: asesinaron a un policía y un pasajero

Un efectivo de la Policía Federal y un pasajero murieron esta madrugada al ser baleados en un tiroteo ocurrido durante un asalto a un colectivo que transitaba por las calles del barrio porteño de Barracas.

El sangriento episodio, por el cual hasta hora no se han llevado a cabo detenciones, se registró alrededor de las 2:00 en la intersección de Suárez y Vieytes, de ese barrio de la zona sur de la Ciudad, cuando al menos dos delincuentes asaltaron un colectivo de la línea 100 que se dirigía hacia el Gran Buenos Aires.

En medio del asalto, un agente de la Policía Federal, que trabajaba en la división Mitre llamado Esteban Lagos dio la voz de alto y se enfrentó con los delincuentes. Se produjo un tiroteo en el que el policía y dos pasajeros fueron baleados.

Los asaltantes escaparon a la carrera y el chofer del colectivo, quien resultó ileso del enfrentamiento, condujo a los heridos a la comisaría 30, desde donde el policía fue llevado al Hospital Churruca y los pasajeros al Argerich.

El policía, que tenía 28 años y dos hijos pequeños, y uno de los pasajeros, que trabajaba como colector de residuos, se llamaba Roberto Bonifacio y tenía 34 años, murió como producto de una herida en la espalda, fallecieron.

En tanto, el segundo pasajero, quien recibió una herida de bala en el pie, permanecía internado fuera de peligro.

Según contó Pablo, el chofer del colectivo al asalto, todo se inició cuando subieron como pasajeros los dos asaltantes, uno de ellos de unos 30 años y el otro de unos 45.

«Venía por el recorrido Suárez-Vieytes, yendo para Lanús. En Quinquela Martín me hacen parar dos tipos. Sube uno y va para el fondo. El otro, mira para todos lados y sube. Me pasa de largo, me lo quedo mirando y ahí es cuando dije: ‘Estamos todos regalados’», recordó el conductor.

Relató que uno de los delincuentes dijo algo parecido a «esto es un asalto» y el policía que estaba en el asiento posterior a la puerta del medio de la unidad se identificó como policía. «Ahí empezaron los tiros, me agaché y que sea lo que Dios quiera», señaló.

Los delincuentes escaparon tras despojar de su arma al policía y Pablo condujo hacia el Hospital Argerich, pero al pasar por la comisaría local pidió ayuda y efectivos de la Policía de la Ciudad se encargaron de todo.